Oficial | Actualización : 13.02.18 . 17:01

Alberto Barbera: "El poder del lenguaje cinematográfico no tiene límites"

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Entrevista

Tras diplomarse en historia del cine, Alberto Barbera se abre camino en la crítica cinematográfica de los años 80 antes de dirigir, a partir de 1989, el Festival de Cine de Turín. Diez años más tarde, es elegido para ponerse a la cabeza de Mostra de Cine de Venecia, que abandonará en 2001. En 1995 y 2004, fecha en la que se convierte en director del Museo Nacional de Cine de Turín, forma parte del jurado encargado de conceder la Caméra d'Or. Este año es miembro del Jurado de los largometrajes al lado de Tim Burton.

 
 

Se une al Jurado de los largometrajes por primera vez. ¿Qué representa para usted este acontecimiento?

Ante todo, es una sorpresa formidable. No me esperaba en absoluto la invitación de Gilles Jacob y Thierry Frémaux. Me siento todavía más halagado por integrar el Jurado de la Competición por el hecho de que estos últimos años, el Festival de Cannes había perdido un poco la costumbre de invitar a críticos, aunque realmente ya no sea uno de ellos a día de hoy. Ya fui sido dos veces miembro del Jurado de la Caméra d’Or hace algunos años. Esta vez, formo parte del Jurado principal. Estoy seguro de que será un momento muy bonito para mí.

 

En 2002, formó parte de un jurado inédito encargado por el Festival de Cannes de premiar las películas seleccionadas para su primera edición (1939), cancelada a causa de la guerra. Cuéntenos esta experiencia.

Es cierto, había olvidado totalmente esta anécdota. Esta experiencia fue al mismo tiempo sorprendente y muy divertida por todos aquellos que formamos este jurado. Vimos una decena de películas seleccionadas originalmente para la edición de 1939. Era sorprendente, sesenta y tres años después de realizarse, descubrir hasta qué punto estas películas habían adquirido una dimensión que no sospechábamos. Recuerdo que fue especialmente difícil tomar una decisión para conceder  la Palme d’Or puesto que todas estas obras tenían un nivel excelente.

 

¿El paso de los años influenció su reflexión?

El paso de los años fue sin lugar a dudas una ventaja para formarnos una opinión. No cabe duda de que todas estas películas no fueron recibidas de la misma forma que la primera vez en que fueron vistas. En el cine, en ocasiones nos sentimos decepcionados por una película cuando la vemos por segunda vez. En este caso, se produjo lo contrario. Esta experiencia nos permitió constatar cómo ha pasado el tiempo y cómo ha evolucionado el lenguaje del cine. La diferencia con el cine de hoy en día descansa en el ritmo, los tiempos de respiraciones en el interior de las películas y, por supuesto, la ausencia de efectos especiales. Ver de este modo películas procedentes de una época en que comenzaba la edad de oro del cine fue una experiencia maravillosa.

 

¿Cómo explica, en el cine italiano actual, esta tendencia que tienen los cineastas transalpinos de revisitar, mediante enfoques en ocasiones satíricos o polémicos, la historia de su país?

Esta reflexión sobre la Historia de Italia y la forma de abordarla siempre ha sido muy importante para el cine italiano. Es una línea roja que encontramos a partir de la posguerra. Durante el período fascista, fue muy difícil encontrar en la pantalla un enfoque crítico con la situación política del país. Tras la guerra, el cine italiano decidió concentrarse en el presente y el pasado de Italia. Entonces conocimos la gran época del neorrealismo, pero también y sobre todo la de los años 50 y 60, en que muchos cineastas se acercaron a la realidad de Italia con una actitud muy crítica, siempre basada en investigaciones históricas  muy detalladas. Pienso en especial en el cine de Francesco Rosi, que es un maestro en la materia. Este cine político se ha convertido en un auténtico género dentro del cual encontramos, sin embargo, obras que, faltas de medios, aparecen mucho menos logradas.

 

¿Ha heredado el cine italiano actual el espíritu crítico del pasado?

Actualmente, salvo excepciones como "Vincere", la película de Marco Bellocchio sobre la vida privada de Mussolini, no es algo común para los cineastas comprometerse con esta vía. En Italia, esperamos con impaciencia el próximo largometraje de Mario Bartone sobre el renacimiento italiano de los años 1850 puesto que su visión del período se  prevé muy dura. Pero es un grano de arena en el desierto. Pueden mencionarse muchas razones para explicar la dificultad de los cineastas italianos para expresar una mirada crítica sobre la historia de su país. En Italia, el clima político tiene una influencia más bien negativa sobre la evolución de su cine. Este último carece totalmente de recursos financieros. La ayuda del Estado ya no es tan importante como en el pasado. Los cineastas transalpinos también son mucho más prudentes hoy en día. Prefieren abordar temas menos sensibles.

 

El cine ocupa un lugar preferente en su vida. Descríbanos su trayectoria como cinéfilo.

Mi pasión por el cine nació a los cuatro años y medio. Solía frecuentar la sala de proyecciones del pequeño pueblo en el que nací. El séptimo arte ocupó inmediatamente un lugar muy importante en mi vida. De hecho, fue viendo una cantidad increíble de películas como me formé en cine. No cursé estudios de ningún tipo hasta que llegué a la universidad de Turín. Para muchas personas de mi generación, el cine era el medio de comunicación más importante. En esa época, atesoraba realmente esa capacidad para reflexionar sobre la vida y ofrecer claves para interpretar la realidad de la vida. Así que pasaba la mayoría de mi tiempo en las salas oscuras. Todo lo que he aprendido sobre la vida procede del cine.

 

Si tuviera la oportunidad de dirigir un remake, ¿qué película escogería?

Me encanta el cine de género y el cine de autor. Para mí, sería sin duda una película de John Ford que se titula The searchers (Centauros del desierto, 1956). Desde mi punto de vista, es el mejor western de la historia del cine americano. Dicho esto, me parece inconcebible retocar las obras maestras de los grandes maestros de la historia del séptimo arte. Por el contrario, considera que hacer un remake de películas de género no es un problema puesto que se pueden añadir cosas sin quitarle nada al proyecto original.

 

¿Nunca se ha sentido tentado a colocarse detrás de la cámara?

Nunca lo he considerado realmente, pero creo que ya hay suficientes malos directores en el cine. Actualmente, hay que tener talento para progresar y no estoy seguro de tenerlo.

 

Desde su punto de vista, ¿hasta dónde puede llegar el cine?

El cine tiene esa capacidad para adaptarse a todo, en todas partes. El poder del lenguaje cinematográfico no tiene límites. Es un medio universal para derribar barreras que creíamos infranqueables. Sean cuales sean.

 

¿Unas últimas palabras?

Como cada año, vengo a Cannes con una esperanza inmensa. Gracias a su selección siempre formidable, el Festival de Cannes es el mayor festival del mundo. Siempre nos vamos de Cannes con algo inesperado.

 

Declaraciones recogidas por B.P.

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