Cannes Classics | Actualización : 12.05.18 . 22:09

Coup pour coup (Blow for Blow), Marin Karmitz da voz a las obreras en lucha

Foto de la película Coup pour coup

Foto de la película Coup pour coup © DR

En Coup pour coup (1972), Marin Karmitz se adentra en el seno de la revuelta de las trabajadoras de una fábrica textil en el norte de Francia. Este largometraje defensor de su causa, cuyo formato se aproxima al género documental, comprometió la carrera del director, fundador de los cines MK2. Este viernes 11 de mayo, durante una cena de profesionales de la industria cinematográfica internacional, el Festival rendirá homenaje al director.

¿Cómo nació Coup pour coup?

Después de mayo del 68, empezaron a proclamarse por todo el país numerosas huelgas de mujeres apoyadas por militantes de la izquierda proletaria. Dichas huelgas tuvieron lugar sobre todo en fábricas textiles. Yo cubrí varias como fotógrafo para la agencia Libération. En el norte de Francia, conocí a muchas mujeres involucradas en la lucha, lo que despertó en mí la voluntad de querer dar voz a ese movimiento a través de un relato de ficción. Esas mujeres hacían muestra de una determinación admirable. Como los inmigrantes, los locos, los presos y los homosexuales, también ellas formaban parte de esa franja inaudible de la población.

 

El formato de la cinta se aproxima mucho a un documental...

Sin embargo, todo el film está basado en el guion. Para ver cómo se desarrollaban las huelgas, fui a las fábricas a entrevistarme con las trabajadoras. A través del diálogo con ellas empecé a comprender los retos implicados en la lucha. Gracias a sus aportaciones, desarrollamos un guion y propusimos a algunas de ellas que vinieran a rodar la película: una parte trabajaba en las fábricas textiles de Lille y Roubaix, mientras que el resto trabajaba cerca del lugar del rodaje, en Louviers, en el sur de Ruan. Su experiencia tuvo un valor importantísimo para nosotros.

 

¿Cómo se llevó a cabo el rodaje?

La experiencia fue fantástica para todo el equipo. Sin embargo, las condiciones de vida en el lugar eran tan difíciles que el primer equipo de operadores abandonó el proyecto pocos días después del principio del rodaje. Una vez, incluso tuvimos que montar tiendas de campaña en un molino para albergar a todo el mundo. Por lo que respecta a las mujeres, les ofrecí la oportunidad de expresarse en total libertad y les prometí que sus palabras no se alterarían. Esto fue lo que las convenció para participar en la película. Y el resultado es que interpretaron sus papeles con la mayor naturalidad; no necesité dirigirlas, sino sencillamente filmarlas.

 

¿Cuál fue su método de trabajo?

Con ayuda de una pequeña cámara de vídeo, iba filmando los ensayos de acuerdo con el guion gráfico. A continuación, enseñaba el resultado a las trabajadoras, lo que les permitía rectificar los diálogos o modificar sus gestos. Después, filmábamos en condiciones reales. Esto les permitía detectar enseguida los errores de los actores profesionales. Y no se equivocaban. La única interpretación que les convenció fue la de André Wilms.

 

¿Cuáles fueron sus decisiones estéticas?

En mi cinta anterior, Camarades (Comrades), filmé las cadenas de montaje desde una posición elevada, adoptando la perspectiva del encargado. En cambio, en este largometraje, tomé la posición de las trabajadoras. Lo que quería era mostrar a los encargados según el punto de vista de las protagonistas. Para conseguirlo, rodé desde su posición.

 

¿Qué quiso mostrar con la película?

La capacidad de resistencia de las mujeres. Durante estas luchas, las obreras se revelaban contra sus difíciles condiciones laborales o contra el acoso sexual. Las huelgas fueron un acto de resistencia y supusieron el principio de las luchas feministas. Cincuenta años después, la cuestión del acoso laboral vuelve a cobrar protagonismo, pero esta vez nos atrevemos a hablar de él abiertamente.

 

¿Cuál fue el impacto de la película?

Fue inmenso, ya que el film se proyectó como una obra de defensa de la lucha de las trabajadoras. Las salas de cine cedieron a la presión de los jefes de las fábricas en las ciudades de provincias, por lo que el film fue retirado de cartelera. En Clermont-Ferrand, la gente salió a la calle para protestar contra la censura. Cada vez que la película llegaba a una ciudad donde hubiera trabajadoras a punto de retomar el trabajo, ¡la huelga se volvía a convocar! Coup pour coup me valió un odio tenaz por parte de los jefes de empresa y los sindicatos, a los que el film deja bastante mal, algo totalmente deliberado por mi parte. Desde mi punto de vista, con esta película sacrifiqué mi futuro como cineasta; tras ella, pasé a estar en la lista negra, lo que cual me resultó muy doloroso durante muchos años.

En escena12.05.2018 . 21:12

Presentación de COUP POUR COUP de Marin KARMITZ

Redactado por Benoit Pavan

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COUP POUR COUP
Cannes Classics

COUP POUR COUP

Marin KARMITZ

FRANCIA - 1972

01:30

En profundidad

Cannes Classics En salas el 11.05.18

Coup pour coup (Blow for Blow), Marin Karmitz da voz a las obreras en lucha

En Coup pour coup (1972), Marin Karmitz se adentra en el seno de la revuelta de las trabajadoras de una fábrica textil en el norte de Francia. Este largometraje defensor de su causa, cuyo formato se aproxima al género documental, comprometió la carrera del director, fundador de los cines MK2. Este viernes 11 de mayo, durante una cena de profesionales de la industria cinematográfica internacional, el Festival rendirá homenaje al director.

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Cannes Classics11.05.18

Coup pour coup (Blow for Blow), Marin Karmitz da voz a las obreras en lucha

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