Memoria del Festival Actualización : 08.12.17 . 10:53

El Festival en sus palacios

Palais des Festivals

Palais des Festivals © Thomas Leibreich / FDC

El Festival Internacional del Cine, instalado en la bahía de Cannes desde hace siete décadas, ha conocido varios santuarios en el transcurso de su historia. Del Casino Municipal al Palais des Festivals, emprendemos un breve viaje por la aventura arquitectónica de un evento que, en el transcurso de sus ediciones ha rediseñado las líneas de la ciudad que le presta su prestigioso decorado.

Una sala de cine en el Casino Municipal

A partir de 1939, Cannes se erigió como candidata para acoger el Festival gracias a su lujo y a sus encantos turísticos. Henry Gendre, director del Grand Hôtel y padre del actor Louis Jourdan, y Georges Prade, que defendía los intereses de la Costa Azul en las esferas parisinas, actuaron para que Cannes fuera la elegida: el Festival representaba una excelente oportunidad para prolongar la temporada turística de esta ciudad mundana y apreciada por sus palacios. La capacidad de la ciudad para acondicionar rápidamente su Casino para instalar ahí una sala de proyección a la medida del evento representaba una enorme ventaja a ojos del gobierno. Fue así cómo, el 31 de mayo de 1939, Cannes fue elegida para implantar el certamen, solo tres meses antes de la fecha prevista para la inauguración.

Cannes contaba con una sala de juegos desde 1907. En Francia, la reglamentación limita la implantación de este tipo de establecimientos a las estaciones balnearias y poseer uno representa una ventaja considerable para el turismo. Situado al inicio del bulevar de la Croisette, el Casino se amplió por primera vez al final de la Primera Guerra Mundial. Con su nuevo salón de los Embajadores, se convirtió rápidamente en el centro de reunión de la alta sociedad que acudía a la ciudad para pasar sus vacaciones.

En 1939, cuando logró la organización del certamen, el ayuntamiento decidió acondicionar una sala de cine en el vestíbulo de este valorado establecimiento: se instalaron 1000 butacas y se adquirió el mejor equipo audiovisual para convertir el Festival en una exposición prestigiosa de la tecnología cinematográfica. El pequeño teatro del Casino también se transformó en una sala de proyección más íntima, reservada a los periodistas y al jurado. Fue en esta sala donde se celebró la única proyección de 1939, la de Esmeralda la zíngara (The Hunchback of Notre-Dame), de William Dieterle, unos días antes de la declaración de guerra que aplazaría algunos años la celebración del primer Festival.



El ambicioso Palais Croisette

A partir de 1946, con la reanudación oficial de la organización del certamen, la cuestión de la construcción de un palacio dedicado exclusivamente al evento, surgida ya en 1940, resultó inaplazable. El ayuntamiento negoció la propiedad del terreno del Círculo Náutico para instalar el edificio pero el contexto local e internacional retrasó el proyecto y el Festival de 1946 se celebró en el Casino, como estaba previsto inicialmente para el Festival de 1939.

Tras el éxito de esta primera edición, Philippe Erlanger negoció con Venecia la alternancia entre los dos certámenes: en 1947, le debía corresponder a la Mostra organizar un certamen de carácter internacional y Cannes debía contentarse con una cita cinematográfica nacional. Sin embargo, el Festival de Cannes logró reunir varias naciones ese año.

Respecto a las infraestructuras, los retrasos franco-italianos en cuanto a la fecha de celebración de este segundo festival hicieron pensar que no había necesidad de acelerar la construcción del nuevo palacio… En estos años de reconstrucción del territorio nacional, también se planteó el problema de las subvenciones, que el Estado deseaba limitar. Sin embargo, el doctor Picaud, entonces alcalde de Cannes, durante un Consejo Municipal, pidió un préstamo de 110 millones de francos para construir un palacio en su ciudad y garantizar que se convertiría en una de las capitales mundiales del séptimo arte. El proyecto se confió a los arquitectos Gridaine y Nau, acostumbrados al diseño de salas oscuras, y la obra al emprendedor Zincano. Se preveyó la construcción de salones de té, bares americanos, un lujoso restaurante, un solarium, una piscina luminosa, una pista de baile y espacio para dos orquestas...

El 20 de mayo de 1947, arrancaron las obras. Pero la demolición del Círculo Náutico y la construcción del palacio estuvieron repletas de dificultades materiales y financieras. Las entregas se retrasaron, la estructura metálica fue suministrada con más de veinte días de retraso, los créditos concedidos resultaron insuficientes, pero el desafío de estar preparado para la inauguración del 12 de septiembre fue más fuerte que todas estas vicisitudes y los equipos trabajaron día y noche para alcanzar el objetivo:

 

 

En la fecha prevista para la inauguración, los obreros. ataviados con un mono de trabajo azul, aparecieron sobre el escenario, hermosamente decorado con flores, y fueron ovacionados por el público, enfundado en trajes de noche. Sin embargo, el edificio que acogería el certamen durante 33 años no estaba totalmente terminado: la sala solo poseía 1000 de las 1800 butacas previstas inicialmente, el balcón no estaba acabado, el número de oficinas reservado para la organización era claramente insuficiente y, el último día, tras una violenta tormenta, el techo provisional voló por los aires, obligando a los asistentes al Festival a regresar al Casino Municipal para asistir a la entrega de premios1.

 

Folleto del Festival del Cine de 1947 © FDC


En 1948, el Festival fue anulado por falta de presupuesto y la conclusión de las obras del Palais Croisette continuaron lentamente. Hubo que esperar finalmente al primer día de la edición de 1949 para que François Mitterrand, entonces subsecretario de Estado a la Presidencia del consejo, realizara una inauguración del edificio digna de ese nombre.

 

Palais des Festivals (Palais Croisette)

Palais des Festivals (Palais Croisette) © Archives / AFP

El Palais des Festivals et des Congrès

A partir de finales de los años cincuenta, el éxito del certamen y la evolución de su asistencia hicieron que los organizadores estudiaran varios proyectos de ampliación de la capacidad de acogida del Palais Croisette. Ninguno de estos proyectos acabaría viendo la luz por falta de crédito hasta que, en 1978, finalmente se decidió emprender la construcción de un nuevo palacio. Como anécdota, no fue hasta ese momento en que el antiguo Palais des Festivals fue bautizado como «Palais Croisette».

El Palais des Festivals et des Congrès incluye 2400 asientos en su Grand Théâtre Lumière, 1000 lugares en el teatro Claude Debussy, así como una sala de prensa, una sala de conferencias, numerosos auditorios y espacios de recepción. El edificio, apodado «el búnker» por las personas acreditadas, fue inaugurado en 1983 y su diseño no generó inmediatamente unanimidad entre los asistentes al Festival, habituados al encanto del antiguo palacio, como demuestra este reportaje, en el que France Roche relata con elocuencia la ceremonia de inauguración:

 

Con el paso del tiempo, sin embargo, el Palais des Festivals impuso sus instalaciones modernas y funcionales y, tras varios proyectos de reconversión, el Palais Croisette fue finalmente demolido en 1988.

 


Desde su construcción, el Palais des Festivals no ha dejado de evolucionar para adaptarse al certamen. Desde 2000, el espacio Riviera, con 7000 m2 de exposición, es la sede del Marché du Film y pone a disposición de los profesionales numerosas salas de proyección. El Village International recibe los pabellones de una sesentena de naciones que acuden para promocionar sus industrias cinematográficas en las inmediaciones del Palais. Desde 2007, la sala efímera Soixantième se erige anualmente sobre el techo del Riviera para acoger las Proyecciones Especiales y las de Cannes Classics. Finalmente, entre 2009 y 2012, se realizaron obras de renovación y embellecimiento para que el Palais des Festival siga estando a la altura de sus 24 míticas escaleras rojas.

 

 

Palais des Festivals © Thomas Leibreich / FDC

1- BRESSON Jean, BRUN Mario, Les vingt marches aux étoiles, la fabuleuse histoire du Festival de Cannes, Editions Alain Lefeuvre,1982, p41
Ilustraciones:
Folleto de 194: Archivos administrativos del Festival, consultables en la Cinemateca Francesa, FIFA 73 B10

Redactado por Camille Périssé

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